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La radioafición o radioexperimentación es una actividad que tradicionalmente se le ha considerado elitista debido al escaso número de personas que lo practican, a lo costoso de los equipos que se requieren y a lo complicado de obtener el permiso para instalar y operar una estación del servicio de aficionados.
El Estado de México es un reflejo de lo que pasa a nivel nacional, e incluso en otras regiones del mundo, donde el número de radioaficionados registrados ha disminuido de manera notable en la última década. Las razones son múltiples: la ubicuidad de los sistemas comerciales de comunicación inalámbrica como la telefonía celular, los sistemas troncales y de radiolocalización, el crecimiento exponencial de la Internet y las redes de cómputo, aunado a la escasa promoción de nuestra actividad, ha impedido que jóvenes con inclinaciones tecnológicas se acerquen a la radioafición y prefieran otro tipo de pasatiempos tecnológicos. Por otro lado, los radioaficionados que obtuvieron su licencia, pero que están poco involucrados, se aburren pronto al no encontrar retos que los motiven a continuar en la afición, muchas veces por desconocimiento de la gran cantidad de bandas, modos, proyectos y actividades que se pueden desarrollar al amparo de la radioafición; si a ello se le agrega la responsabilidad que se tiene con la autoridad de entregar los reportes anuales de actividades, es comprensible el porqué un número importante de radioaficionados cancela o no renueva sus permisos de estación.
Algunos pensarán que esta situación ha decantado a la radioafición y que sólo han quedado los verdaderos practicantes de la radioexperimentación; sin embargo si se analizan los promedios de edad de los radioaficionados activos, así como las técnicas de operación y bandas y modos que se practican se podría concluir que se requiere un trabajo importante para garantizar un desarrollo sostenido para el siglo XXI.
La radioafición es una actividad que se puede practicar de manera individual o grupal pero nunca en solitario, siempre se requiere en el otro extremo del canal de comunicación a otra estación bien equipada y con buenas técnicas de operación. El radioaficionado, para el mejor desempeño de sus actividades, se agrupa o asocia con otros radioaficionados con intereses similares, en un radioclub. Así lo hacen para practicar el DX, para experimentar algún modo o banda en particular, o para apoyarse mutuamente en la instalación de sistemas de radiocomunicaciones para su servicio. Los radioclubes agrupan a los radioaficionados de su localidad y realizan eventos relacionados con su objeto social, eventos que pueden ser técnicos, de estudio, experimentación, competitivos, sociales, recreativos. Varios de esos radioclubes se encuentran desvinculados unos de otros.
Los clubes de radioaficionados de México, generalmente se constituyen con gran entusiasmo, pero al no encontrar en el medio nacional un proyecto que apoye sus esfuerzos iniciales, se debilitan con el tiempo, restringiendo su actividad a aspectos meramente sociales, o en el mejor de los casos, de mantenimiento de algún repetidor, dejando de lado proyectos de mayor envergadura. No fomentan la incorporación de nuevos socios y pueden llegar, incluso, a desaparecer.
Los pocos radioaficionados entusiastas, que mantienen con vida a los clubes, soportan la carga de los gastos para mantener funcionando tanto al club como sus proyectos e instalaciones. Esta situación impide que el país llegue a tener y mantenga en uso una infraestructura de sistemas de radiocomunicaciones de aficionados amplia y eficiente.
Existe en la actualidad una reglamentación que no alienta a los radioaficionados a pertenecer a un club para contribuir, dentro de él, a la realización de sus proyectos y a mantener activos sus sistemas, mejorándolos; tampoco los alienta a participar en actividades de especialización de la radioafición. Las descomposturas, los robos, el mal uso de los sistemas, la inexperiencia en la administración de las asociaciones civiles, son la carga que pesa sobre los hombros de los radioclubes y sus socios. Sin embargo los radioaficionados “independientes”, participan en los eventos y hacen uso de la infraestructura instalada, muchas veces sin conocer o reconocer el esfuerzo de las organizaciones de la radioafición.
Aunado a lo anterior, las amplias y a veces desiertas, bandas de frecuencia atribuidas de manera exclusiva al servicio de aficionados las hacen presa de estaciones no autorizadas que las usan con total impunidad, de “seudoradioaficionados” que las utilizan de manera contraria a la normatividad establecida y al espíritu amateurístico y de las empresas comerciales de telecomunicaciones que preferirían darle un uso más lucrativo.
No obstante, la radioafición no solamente tiene una gran tradición, es una actividad viva, floreciente y con visión de futuro.
Sigue siendo la plataforma de experimentación de tecnologías de comunicaciones, de respaldo y soporte en comunicaciones de emergencia, de herramienta didáctica para la enseñanza de la electrónica, que coadyuva al desarrollo tecnológico de los países.
Así lo demuestra la creciente variedad de equipos para radioaficionado disponibles por los grandes fabricantes de equipos de comunicaciones del mundo; el rompimiento de records en concursos internacionales; las constantes DX-pediciones y uso de prefijos especiales; la disponibilidad de acceso de los satélites de radioaficionado y a las bandas de microondas; la popularidad de los modos digitales; el incremento del uso de la electrónica digital, microprocesadores y procesamiento digital de señales (DSP) en los proyectos de la radioafición; el desarrollo de redes inalámbricas de alta velocidad, la transmisión de voz sobre Ip (VoIP), y los radios de software.
La computadora personal tiene ya un lugar permanente en el cuarto de radio y la disponibilidad de información sobre la radioafición, a través de Internet, es más amplia que nunca. El desarrollo de las comunicaciones inalámbricas será aún más impresionante que en el siglo XX, y habrá un creciente interés por conocerlas y utilizarlas.
Es en este contexto, de retos y oportunidades, que nace la Asociación de Radioexperimentadores del Estado de México, como un agente promotor de la radioafición en el Estado, que organiza y representa a la radioafición del Estado.
La asociación no debe considerarse como un gran radioclub, no sustituye sus actividades y/o proyectos, sino coordina, apoya y fomenta los esfuerzos de ellos; de ahí la importancia de contar con la colaboración de los radioclubes y de sus socios.
Es por ello que como primer programa de trabajo 2004-2008 se plantean tres líneas de acción que permitan cumplir el objetivo para el cual fue constituida.
Dichas estrategias se agrupan en:
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Promoción y difusión de la radioafición en el Estado de México
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Desarrollo y capacitación
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Organización y vinculación.
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